El flamante canciller Pablo Quirno intentó bajar la tensión diplomática con el principal socio comercial de la Argentina asegurando que «no hay chance» de romper relaciones. La contradicción de un Gobierno que ataca a los países vecinos para la tribuna, pero se arrodilla ante los mandatos de Washington.
BUENOS AIRES. En una muestra de improvisación y marcha atrás sobre sus propios pasos, el canciller Pablo Quirno debió salir a poner paños fríos al grave conflicto diplomático generado por el presidente Javier Milei tras insultar a su par brasileño, Lula da Silva, en un acto de la extrema derecha en San Pablo.
En declaraciones radiales, Quirno aseguró este miércoles que «no hay ninguna chance de que desde nuestro lado se rompa la relación», luego de que el gobierno de Brasil llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires. El funcionario nacional intentó justificar el exabrupto presidencial reduciéndolo a un «acto partidario» y argumentando diferencias ideológicas que, según su visión, «no deben trasladarse al plano institucional».
La diplomacia del espectáculo: patotear a los vecinos y subordinarse al Fondo
Las declaraciones del Canciller dejaron al desnudo la doble vara que domina la política exterior de la Casa Rosada:
- Tensión evitable con Brasil: Mientras se ponen en riesgo las exportaciones industriales y agropecuarias del interior del país (que dependen de la agenda comercial con el gigante sudamericano), el Ejecutivo prioriza la pirotecnia electoral en el extranjero.
- Alineamiento ciego con el FMI: En contraste con la agresividad hacia los gobiernos sudamericanos, Quirno celebró la visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y ponderó la excelente relación con el organismo crediticio que viene dictando el ajuste sobre las provincias y los trabajadores.
Mientras el Gobierno usa la prepotencia verbal para la tribuna, en la economía real la cuenta la pagan las economías regionales. Crear conflictos artificiales con Brasil pone en peligro el trabajo y el comercio de provincias productivas como el Chaco, todo para sostener una agenda ideológica que solo complace a los sectores más duros de la extrema derecha global.
Tensión con Inglaterra y el relato oficial
Durante la misma entrevista, Quirno descartó roces con el Reino Unido tras los festejos mundialistas con la bandera de Malvinas, al tiempo que confirmó la presentación de una protesta diplomática por el paso no autorizado de un buque militar inglés por el Estrecho de Magallanes previo al torneo.
La combinación de una política exterior reactiva con discursos contradictorios sigue mostrando un Ejecutivo más enfocado en el impacto en redes sociales y la contención del relato que en la defensa estratégica de la soberanía nacional y los intereses productivos de los argentinos.