Advierten que las peores inundaciones por «El Niño» llegarán en octubre

El especialista en Recursos Hídricos, Hugo Rohrmann, confirmó que las crecientes actuales en el Iguazú y el Uruguay son apenas un anticipo. Con un 90% de probabilidades de grandes lluvias a partir de la primavera, la provincia se encamina a un escenario crítico sin que las obras de contención y canalización del interior estén terminadas.

RESISTENCIA. El comportamiento de los ríos de la cuenca del Plata volvió a poner en guardia a toda la región. Si bien el río Paraná se mantiene relativamente estable a la altura de Barranqueras y las crecientes actuales afectaron con mayor dureza a las cuencas del Iguazú y del Uruguay, la tranquilidad podría ser apenas pasajera.

En diálogo con Norte TV, el reconocido ingeniero en Recursos Hídricos, Hugo Rohrmann, advirtió que los efectos más graves del fenómeno climático «El Niño» comenzarán a sentirse con fuerza a partir de octubre, cuando se inicie formalmente la temporada de precipitaciones en el Cono Sur.

La primavera que se viene: un 90% de probabilidades de grandes crecidas

Rohrmann explicó que la atmósfera tarda entre dos y cuatro meses en responder al calentamiento del océano Pacífico, por lo que el verdadero impacto del fenómeno hídrico se manifestará hacia el cierre del año y se extendería hasta los primeros meses de 2027.

«Las mayores crecientes las veríamos a partir de octubre. Si ahí el efecto de El Niño elige a nuestra zona, la estadística muestra que en el 90% de los casos se generan grandes crecientes», sentenció el especialista.

Asimismo, el ingeniero desmitificó el relato popular sobre las represas brasileñas, aclarando que embalses como Itaipú o Yacyretá no «producen» las inundaciones, sino que se ven obligados a abrir compuertas cuando el volumen de agua supera su capacidad operativa.

El tiempo corre: la falta de previsión estatal en la mira

La advertencia técnica de Rohrmann echa luz sobre una realidad contundente para el Chaco: queda un margen de apenas dos meses para preparar la infraestructura provincial.

  • Desagües y cuencas sin mantenimiento: Las barriadas del Gran Resistencia y las localidades ribereñas como Isla del Cerrito o Vilelas siguen sufriendo la falta de limpieza profunda en canales principales.
  • El interior abandonado: Productores del sudoeste y del norte provincial ya miran con desesperación los pronósticos de octubre, sabiendo que los caminos rurales permanecen sin enripiado ni alcantarillado adecuado tras meses de parálisis de la obra pública.

En lugar de montar comités de crisis de último momento cuando el agua ya esté tapando los hogares y las cosechas, los ejecutivos provincial y nacional deberían estar destinando partidas presupuestarias urgentes para limpiar canales, reforzar defensas y asistir a los municipios. La naturaleza avisa con tiempo; la desidia política es la única responsable si vuelve a ocurrir una catástrofe.

Chaco 365

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