Tragedia laboral en Concepción del Bermejo: un operario murió intoxicado tras pintar un aljibe

Jorge Celestino Tévez, de 45 años, falleció en la Terapia Intensiva del Hospital 4 de Junio tras inhalar vapores tóxicos en un espacio confinado. Un segundo trabajador logró salvar su vida. La tragedia vuelve a poner al descubierto la absoluta falta de controles de seguridad laboral y la precariedad con la que se trabaja en el interior provincial.

CONCEPCIÓN DEL BERMEJO / PRESIDENCIA ROQUE SÁENZ PEÑA. La comunidad de Concepción del Bermejo se encuentra conmocionada tras la trágica muerte de Jorge Celestino Tévez, un trabajador de 45 años que falleció este martes al mediodía en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital 4 de Junio de Sáenz Peña. El operario no pudo recuperarse de un severo cuadro de intoxicación y anoxia sufrido mientras realizaba tareas de mantenimiento dentro de un aljibe.

El trágico hecho se desencadenó el lunes, cuando Tévez y un compañero ingresaron al pozo para desagotarlo y pintar sus paredes internas. La acumulación de gases y vapores químicos de la pintura en un ambiente cerrado y carente de ventilación provocó que ambos hombres se desvanecieran. Vecinos y compañeros improvisaron un desesperado rescate con sogas para sacar a los trabajadores inconscientes antes de trasladarlos de urgencia. Mientras el segundo operario logró recuperarse y se encuentra fuera de peligro, Tévez agonizó durante más de 24 horas hasta confirmarse su deceso.

Trabajar a suerte y verdad: la precariedad que mata en el interior

La muerte de Jorge Tévez no es un «accidente inevitable», sino el resultado previsible de un sistema que naturaliza la falta de protección y el abandono de las normas de seguridad más elementales:

Ingresar a un espacio confinado a manipular químicos sin equipos de respiración autónoma, medidores de gas ni ventilación forzada es una ruleta rusa. En el interior del Chaco, la necesidad de llevar el pan a la mesa obliga a los trabajadores a aceptar tareas de altísimo riesgo en condiciones de total informalidad, ante la mirada indiferente de los organismos de control laboral que nunca pisan las obras del interior.

Los peritajes judiciales determinarán las responsabilidades del caso, pero la amarga realidad de los pueblos del Chaco profundo vuelve a ser la misma: la precariedad laboral se cobra la vida de obreros humildes mientras las inspecciones de la Secretaría de Trabajo y las aseguradoras siguen siendo una ficción que solo existe en los papeles.