Frente a la pobreza que azota al interior provincial, médicas y residentes del área de Pediatría en Sáenz Peña lanzaron la campaña anual para juntar ropa, pañales y juguetes de cara al Mes de las Infancias. Un gesto enorme de humanidad que deja en evidencia las falencias del sistema de salud público.
PRESIDENCIA ROQUE SÁENZ PEÑA. El amor y la vocación del personal de salud volvieron a ponerse al frente de la contención social en la Termal. Médicas y residentes del Servicio y la Guardia de Pediatría del Hospital 4 de Junio pusieron en marcha la histórica campaña solidaria por el Mes de las Infancias, buscando recolectar juguetes, pañales, ropa, golosinas y cotillón para los niños que atraviesan internaciones en el nosocomio.
La meta principal es organizar un festejo el próximo domingo 23 de agosto con chocolatada y regalos para los pequeños pacientes, además de asistir durante todo el mes a las madres que llegan desde parajes y localidades rurales golpeadas por la crisis.
Mamas que llegan «con lo puesto» a un hospital desprovisto
El conmovedor relato de las profesionales de Pediatría desnuda una dura realidad cotidiana que los discursos oficiales suelen ignorar:
«Muchas mamás llegan con su hijo con lo puesto y quedan internadas varios días, dependiendo del diagnóstico», explicaron las residentes.
Esta afirmación resume el estado de vulnerabilidad en el que sobreviven cientos de familias del interior chaqueño:
- Pobreza estructural: La falta de recursos mínimos obliga a que sea la propia comunidad la que deba donar ropa y pañales para garantizar una estadía digna a los niños internados.
- El esfuerzo de las trabajadoras: El personal de salud no solo atiende la enfermedad en la Terapia Intensiva Pediátrica, sino que se pone al hombro la colecta, la decoración y la contención afectiva ante la falta de presupuesto y asistencia integral del Estado.
Mientras desde los ejecutivos provincial y nacional se prioriza el ajuste y el recorte en la salud pública, la solidaridad del pueblo y el compromiso de los profesionales son los únicos que siguen garantizando un plato de comida, abrigo y una sonrisa para la infancia golpeada.