El Camping «La Fidelidad» en el Parque Nacional El Impenetrable se posiciona como una joya ecoturística gracias al trabajo autogestionado de los vecinos de La Armonía. La contracara: un Norte profundo que sobrevive al margen del interés estatal y con rutas intransitables.
EL IMPENETRABLE. En el corazón del monte chaqueño, a orillas del río Bermejo y a 37 kilómetros del acceso al Parque Nacional El Impenetrable, el Camping «La Fidelidad» demuestra que el verdadero valor de la provincia está en su gente. Administrado por la Asociación Civil Vecinos de la Armonía, el predio ofrece desde senderos interpretativos y avistaje de fauna hasta gastronomía autóctona a base de algarroba y chivito regional en el Comedor Qaramta.
Héctor Argañaraz, anfitrión, guía y cocinero del lugar, destacó la llegada de visitantes de todo el país y el extranjero, subrayando cómo el ecoturismo autogestionado se transformó en una fuente genuina de trabajo para las comunidades locales.
La paradoja de El Impenetrable: la belleza natural vs. el abandono oficial
El crecimiento del turismo sustentable en las 128 mil hectáreas del Parque Nacional pone en evidencia un contraste histórico que las autoridades provinciales y nacionales prefieren omitir en sus folletos:
El ecoturismo avanza por el esfuerzo de los pobladores y guardaparques, no por las políticas públicas. Para que un visitante llegue a disfrutar de la naturaleza, debe atravesar caminos de tierra destruidos, rutas sin mantenimiento y parajes donde la asistencia médica y la infraestructura básica siguen siendo una deuda histórica.
Mientras los Gobiernos provincial y nacional usan las postales de la fauna nativa para vender una agenda verde internacional, a las comunidades originarias y criollas de la zona les cuesta acceder a servicios básicos elementales. El Parque Nacional es una maravilla viva gracias a la protección popular; resta que la política deje de usar el monte solo para la foto y garantice caminos e inversión real para el interior profundo.