En pleno julio, la capital chaqueña enfrenta una jornada de calor extenuante y 92% de humedad. Mientras la ciudadanía padece las inclemencias del clima, la falta de previsión en infraestructura vuelve a encender las alarmas ante posibles anegamientos.
RESISTENCIA. Iniciar la semana en el Gran Resistencia se ha convertido en una prueba de resistencia diaria. Este lunes arrancó con una mínima de 18°C y una humedad aplastante del 92%, anticipando una máxima que alcanzará los 30°C. Un escenario de «falso verano» en pleno invierno que no solo altera el ritmo de los vecinos, sino que deja al descubierto la vulnerabilidad de la ciudad.
El pronóstico oficial anticipa un cielo inestable con probabilidades de precipitaciones durante la mañana y la noche. Con vientos del este a 16 km/h, la masa de aire cálido y húmedo se mantendrá durante casi toda la semana, con un leve descenso térmico recién previsto para el jueves (mínima de 14°C y máxima de 22°C).
El problema no es el clima, sino la falta de gestión
Más allá del fenómeno meteorológico, las miradas apuntan al estado del sistema urbano. Cada anuncio de lluvia en Resistencia reactiva el temor de los vecinos en los barrios más postergados:
El abandono en la limpieza de desagües, la falta de mantenimiento de cunetas y las obras de infraestructura frenadas tanto a nivel provincial como municipal convierten a un par de milímetros de agua en un problema grave de transitabilidad y anegamientos.
Mientras desde las esferas de gobierno se justifican los parates en los servicios bajo la premisa del ajuste, los trabajadores deben afrontar jornadas de calor extremo y humedad sin las condiciones mínimas en el transporte público ni garantización de servicios básicos en las barriadas.
La semana recién empieza y el clima no dará tregua, pero la verdadera tormenta sigue siendo la falta de respuestas estatales.