Cabalgata de la Fe: entre la devoción de un pueblo agotado y las fotos de la política

Mientras miles de peregrinos marcharon hacia Pampa del Indio pidiendo por salud y trabajo, el gobernador Leandro Zdero y el exgobernador Ángel Rozas encabezaron la Largada Oficial. Pedidos a San Pantaleón en un contexto donde las respuestas estatales no llegan.

QUITILIPI. La edición número 29 de la Cabalgata de la Fe volvió a mostrar la cara más pura del Chaco profundo: miles de jinetes, agrupaciones gauchas y familias enteras partieron desde la Sociedad Rural de Quitilipi con destino al Parque Provincial Pampa del Indio. Cerca de 70 kilómetros de polvo, fe y tradición que demuestran, una vez más, que la fuerza de la provincia reside en su gente y no en los despachos oficiales.

Sin embargo, como suele ocurrir en cada año electoral o de gestión, el evento religioso y cultural más importante de la región volvió a ser el escenario elegido por la cúpula política para exhibir presencia.

La foto oficial vs. la realidad cotidiana

El gobernador Leandro Zdero, acompañado por el histórico dirigente radical Ángel Rozas, dio el presente en el arranque de la peregrinación. Tras la misa oficiada por el padre Fernando Sosa, el mandatario provincial aprovechó los micrófonos para expresar que pedía a San Pantaleón «por la salud de todos los chaqueños».

La paradoja no pasó desapercibida para muchos de los asistentes: la apelación divina a la salud pública se da en un contexto provincial y nacional cruzado por recortes, falta de insumos en centros de salud del interior y un sistema sanitario golpeado por la crisis económica.

Mientras los funcionarios posaban para la foto institucional buscando asociar su imagen a la fe popular, los peregrinos avanzaban hacia el Paraje Cuatro Bocas y El 50 con reclamos mucho más terrenales: llegar a fin de mes, tener trabajo digno y contar con atención médica de calidad sin tener que depender de un milagro.

El verdadero motor: la gente y la economía local

Más allá de la pasarela de dirigentes, la Cabalgata de la Fe sigue siendo el sostén cultural e identitario de la provincia. La llegada de miles de visitantes genera un respiro económico indispensable para comerciantes, gastronómicos y emprendedores de Quitilipi, el parador del Kilómetro 50 y Pampa del Indio.

La jornada en el Paraje El 50 incluyó festivales con artistas locales como Piko Frank y David Gómez, demostrando que es el arte y la cultura popular —y no el protocolo oficial— lo que mantiene viva esta tradición que este año cumple casi tres décadas.

El pueblo chaqueño volvió a demostrar que su fe es inquebrantable. Resta saber si los pedidos que le hacen a San Pantaleón sobre la salud y el bienestar encontrarán, alguna vez, un compromiso real por parte de quienes gobiernan.

Chaco 365

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