Los números vuelven a encender señales de alerta sobre el nivel de actividad económica en la Argentina. Según los últimos datos difundidos por el INDEC, tanto la construcción como la industria manufacturera registraron caídas interanuales del 2,8% durante abril, reflejando un escenario de desaceleración que impacta de lleno sobre la producción, el empleo y la inversión.
La construcción fue uno de los sectores más golpeados. En comparación con marzo, la actividad sufrió una caída del 4%, mientras que la industria manufacturera retrocedió 2,1%, consolidando una tendencia que preocupa a empresarios, trabajadores y economistas.
Detrás de los números aparecen sectores clave de la economía que muestran fuertes retrocesos. La fabricación de maquinaria y equipos cayó más del 20%, los productos textiles se desplomaron 22,2%, la producción automotriz retrocedió 10,7% y la industria del calzado y la indumentaria sufrió una baja cercana al 16%.
En el caso de la construcción, los indicadores muestran una disminución en materiales esenciales para la actividad, como cemento, hormigón elaborado, ladrillos, yeso y asfalto, reflejando una menor dinámica tanto de la obra pública como de proyectos privados.
Mientras el Gobierno nacional destaca algunos indicadores vinculados a tendencias de largo plazo y recuperación parcial del empleo registrado, la realidad de abril muestra que dos de los principales motores de la economía continúan perdiendo fuerza.
La situación impacta especialmente en provincias como el Chaco, donde la construcción y la actividad industrial representan fuentes fundamentales de empleo y movimiento económico. La caída de estos sectores no sólo afecta a empresas y trabajadores directos, sino también a una extensa cadena de comercios, proveedores y servicios vinculados.
Los datos vuelven a instalar un debate central: si la estabilización macroeconómica logrará traducirse en crecimiento real o si la recesión seguirá profundizando las dificultades que enfrentan miles de familias y sectores productivos en todo el país.
Por ahora, los números de abril reflejan una realidad difícil de ignorar: la construcción y la industria siguen sin encontrar un camino firme hacia la recuperación.