Un nuevo informe nacional volvió a encender las alarmas sobre la realidad económica del Chaco. Según el Ranking Productivo Provincial elaborado por Empiria Consultores, la provincia figura entre las de peor desempeño del país y comparte el fondo de la tabla con La Rioja y Formosa.
Los datos reflejan una situación preocupante en indicadores clave como actividad económica, exportaciones, construcción, empleo privado, cantidad de empresas y desarrollo educativo, variables que permiten medir la capacidad de crecimiento y generación de oportunidades en cada distrito.
Mientras Neuquén lidera el ranking impulsada por inversiones, exportaciones y dinamismo económico, el Chaco aparece nuevamente relegado en casi todos los indicadores analizados. Particularmente preocupante resulta el desempeño exportador, donde la provincia se ubica entre las peores del país, evidenciando las dificultades para generar producción con valor agregado y abrir mercados.
También en permisos de construcción, un indicador que suele reflejar expectativas de inversión y crecimiento, el Chaco quedó entre los últimos puestos nacionales. El dato cobra especial relevancia en un contexto donde la obra pública nacional prácticamente desapareció y las provincias dependen cada vez más de la capacidad de movilizar inversiones privadas.
La realidad económica golpea directamente en la generación de empleo, la radicación de empresas y las posibilidades de desarrollo para miles de jóvenes chaqueños que siguen viendo cómo las oportunidades aparecen en otras provincias mientras el Chaco continúa perdiendo competitividad.
Más allá de las disputas políticas y los discursos partidarios, los números exponen una realidad difícil de ocultar: el Chaco sigue atrapado entre los distritos con menor desarrollo productivo de la Argentina.
El desafío para el gobierno provincial no pasa únicamente por administrar la coyuntura, sino por generar condiciones reales para atraer inversiones, crear empleo genuino y revertir una situación estructural que lleva años afectando a la provincia.
Porque cuando los rankings nacionales ubican sistemáticamente al Chaco en los últimos lugares, ya no se trata de una percepción política. Se trata de una realidad que impacta todos los días en el bolsillo y en las oportunidades de los chaqueños.