La detención de un empleado comercial en el acceso a Resistencia desnudó una de las modalidades delictivas que más viene creciendo en el ámbito empresarial de la provincia: el fraude corporativo mediante el uso de billeteras virtuales personales. El sospechoso, aprovechando la confianza de sus empleadores y su rol estratégico en el área de ventas y cobranzas, logró montar un circuito paralelo que le permitió alzarse con una suma cercana a los 24 millones de pesos antes de ser descubierto por las auditorías internas de la firma.
El mecanismo de la estafa resalta por su audaz simplicidad. En lugar de procesar los pagos de los clientes a través de los canales institucionales de la empresa, el operario desviaba sistemáticamente las transferencias hacia sus cuentas de Mercado Pago o plataformas similares de uso particular. Esta maniobra de «robo hormiga», sostenida durante meses, no solo provocó un severo perjuicio financiero para el comercio damnificado, sino que vuelve a encender las alarmas entre los comerciantes locales sobre la necesidad de extremar los controles digitales y las conciliaciones diarias de caja.
La captura del implicado en la intersección de la avenida Sabin y la Ruta 16 clausura la etapa de fuga, pero abre un complejo peritaje tecnológico sobre los teléfonos secuestrados para rastrear la ruta del dinero.
El accionar de la División Leyes Especiales Metropolitana y la intervención del Equipo Fiscal N.° 6 permitieron neutralizar rápidamente al imputado, quien ahora permanece alojado en el Departamento de Investigaciones Complejas. Con la carátula de supuesta estafa, el caso marca un precedente en el Gran Resistencia respecto a cómo la tecnología, mal utilizada en el ámbito laboral, se convierte en un arma de doble filo para las PyMEs locales que delegan sus sistemas de recaudación en manos de terceros.