Presión fiscal y persecución al almacén del barrio: «Si hay evasión es porque los impuestos son imposibles de pagar»

El Gobierno nacional anunció un endurecimiento de los controles sobre comercios de cercanía y autoservicios a pedido de las grandes cadenas. Desde las PyMEs locales advierten que la medida solo provocará cierres masivos, concentración en los supermercados multinacionales y mayor desempleo.

La nueva ofensiva fiscal lanzada por el Gobierno nacional contra los comercios de cercanía y autoservicios de barrio encendió todas las alarmas en el sector minorista provincial. Tras el reclamo de los hipermercados y grandes cadenas, el Ejecutivo resolvió encarar inspecciones masivas bajo el discurso de «combatir la evasión», una política que amenaza con ahogar definitivamente a las Pymes golpeadas por la caída del consumo.

En declaraciones periodísticas, el referente supermercadista local Miguel Simons respaldó la necesidad de regularizar la actividad, pero fue contundente contra el accionar persecutorio del Estado:

«Estoy de acuerdo con que se controle, pero no con salir a cerrar negocios y aplicar multas millonarias. La mayoría no evade por delincuente; evade porque es imposible pagar los impuestos que existen hoy», advirtió.

La paradoja del ajuste: cargas ahogantes y consumo por el piso

Simons detalló la asfixiante presión tributaria y laboral que sufren los comerciantes en un contexto donde las ventas no remontan: mantener un empleado registrado implica hoy un costo que supera ampliamente el millón y medio de pesos mensual entre aportes, seguros y cargas sociales.

Sin embargo, el empresario desmontó la falsa narrativa oficial que intenta atribuir el freno económico a la informalidad:

  • El problema de fondo no es la evasión: «El consumo no está caído por la informalidad. Está caído porque la gente no tiene plata», remarcó.
  • Beneficios para los de siempre: La clausura de pequeños autoservicios no reactiva la economía; solo traslada las ventas hacia las grandes cadenas multinacionales.
  • Riesgo de monopolio: Al destruir al comercio de proximidad, se profundiza la concentración del mercado, eliminando la competencia y perjudicando directamente al bolsillo del consumidor.

Perseguir al pequeño mientras los grandes concentran la caja

Mientras desde las esferas provinciales y nacionales se promueve un modelo de ajuste feroz sobre el poder adquisitivo de las familias, la respuesta del Estado ante la crisis comercial no es bajar la carga impositiva, sino enviar inspecciones con multas impagables.

Perseguir al almacenero o al autoservicio de barrio sin reducir la asfixia tributaria no resolverá la recaudación: solo dejará persianas bajas, familias en la calle y a un puñado de grandes supermercados como los únicos dueños del plato de comida de los chaqueños.