Naftas impagables y recesión que no para: las ventas de combustible cayeron por quinto mes consecutivo

Según datos de la Secretaría de Energía, la comercialización cayó casi un 3% en junio y acumula medio año en terreno negativo. Mientras provincias petroleras crecen, el Norte y el centro del país sufren el impacto de un modelo de ajuste que paralizó la producción y el transporte.

BUENOS AIRES. El bolsillo popular y las PyMEs volvieron a dar una señal inequívoca del parate económico que atraviesa el país. Durante el mes de junio, la venta de combustibles en estaciones de servicio de todo el territorio nacional volvió a cerrar con cifras en rojo, al registrar una caída del 2,92% interanual, según datos oficiales de la Secretaría de Energía de la Nación.

Con este resultado, el mercado de expendio de naftas y gasoil acumuló su quinto mes consecutivo de bajas en lo que va de 2026, consolidando una recesión que no da tregua desde febrero. En la comparación con mayo, el despacho al público descendió un 3,07%, convirtiendo a junio en el segundo mes con menor volumen de ventas de todo el primer semestre.

Radiografía del ajuste: las Naftas caen y las provincias del Norte se hunden

El desplome de los combustibles refleja con claridad cómo la pérdida del poder adquisitivo y el incremento desmedido en las tarifas golpean la movilidad de la clase trabajadora y la actividad productiva regional:

  • Naftas en baja: La nafta Súper cayó un 2,06% interanual y la Premium retrocedió un 1,45%, dando cuenta de familias que recortan el uso del vehículo particular o se pasan a combustibles de menor calidad.
  • Gasoil productivo golpeado: El Gasoil G2 —utilizado principalmente para el transporte de carga y la producción— concentró la mayor retracción del mercado con un desplome del 8,89%.
  • Brecha federal: Mientras Neuquén creció un 7,69% impulsado por el enclave de Vaca Muerta, las provincias del Norte argentino sufrieron los peores embates del ajuste: Salta cayó un 11,32%, Formosa un 9,27%, La Rioja un 7,98% y Jujuy un 7,75%.

Un modelo de precios libres que paraliza las calles

El panorama expuesto por la Secretaría de Energía echa por tierra el discurso de reactivación que intenta vender el Ejecutivo nacional. Libertad para aumentar el precio del surtidor no se tradujo en mayor consumo, sino en estaciones vacías, fletes paralizados y comercios que ven caer sus ventas por el costo del transporte.

Sin consumo interno ni producción golpeando las persianas, el ajuste sobre las tarifas termina ahogando a las provincias. Mientras YPF y las grandes petroleras reacomodan sus números corporativos, el trabajador de a pie debe hacer malabares para cargar el tanque y el transporte de mercaderías se vuelve un costo prohibitivo que termina trasladándose directo al precio de los alimentos.