Según datos de Ciccra, la venta interna de carne vacuna se desplomó un 11,5% en el primer semestre de 2026. La paradoja del modelo: las góndolas locales sufren la licuación de sueldos mientras las divisas se van al exterior y los productores miran con alarma la falta de infraestructura ante el fenómeno de «El Niño».
RESISTENCIA / CABA. La ganadería argentina refleja como pocos sectores la profunda brecha entre la macroeconomía exportadora y la mesa de las familias trabajadoras. Datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra) confirmaron que el abastecimiento interno de carne vacuna sufrió un desplome del 11,5% en el primer semestre del año, ubicando el consumo en apenas 47 kilos anuales por habitante, una de las marcas más bajas en tres décadas.
En diálogo con la prensa en el marco de la Exposición Rural de Palermo, el exministro de Producción y expresidente de la Sociedad Rural del Chaco, Marcelo Repetto, analizó esta coyuntura donde los buenos precios internacionales y la apertura de mercados —como China— empujan las exportaciones, mientras el mercado doméstico se contrae por la pérdida implacable del poder adquisitivo.
Salarios de hambre y la sustitución obligada en la mesa familiar
Aunque Repetto argumentó que la diversificación hacia la carne porcina o aviar puede responder a hábitos nutricionales, la realidad en los barrios chaqueños es otra: la carne vacuna se ha transformado en un consumo prohibitivo.
El cambio de hábito no es una elección libre, es una restricción presupuestaria. Con salarios licuados por la inflación y pautas paritarias atrasadas, el trabajador reemplaza el asado o la carne vacuna por pollo o cerdo simplemente porque los ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes.
La alerta climática y un Estado provincial ausente en obras de fondo
A la caída de las ventas locales se le suma una amenaza inminente para la producción primaria del Norte: la llegada del fenómeno del «Súper Niño», que prevé lluvias extraordinarias e inundaciones hacia fin de año y principios de 2027.
Repetto advirtió sobre la urgencia de articular entre el sector público, comités de cuenca y consorcios camineros antes de que sea tarde. La preocupación vuelve a dejar expuesta la falta de gestión de la infraestructura provincial:
- Caminos intransitables: Sin mantenimiento de rutas juiciosamente planificado ni canalización de cuencas, las lluvias dejarán incomunicados a los pequeños y medianos productores del interior.
- El ajuste en las obras: Mientras el discurso oficial promueve la previsibilidad del mercado libre, la producción «a cielo abierto» queda desprotegida por la parálisis de la obra pública tanto a nivel nacional como provincial.
Exportaciones récord para unos pocos y platos vacíos para la mayoría: la radiografía de un modelo económico que mide su éxito en divisas extranjeras mientras ahoga la mesa cotidiana de las y los argentinos.