La entrega de módulos como paliativo frente a la ausencia de desarrollo real

Los operativos de entrega de módulos alimentarios del programa provincial Ñachec que se desarrollan este martes en Resistencia exponen, en su propio despliegue, las dos caras de una realidad inocultable. Por un lado, la innegable necesidad de miles de familias chaqueñas que, ante una inflación que no da tregua y un mercado laboral local deprimido, dependen de la asistencia del Estado para garantizar el plato de comida en la mesa. Por el otro, la confirmación de que la política social de la provincia sigue atrapada en la lógica del paliativo de emergencia, incapaz de generar condiciones estructurales de empleo y desarrollo.

El cronograma anunciado por el Ministerio de Desarrollo Humano, atomizado en capillas, iglesias y clubes de barrios históricos como el Güiraldes, Mujeres Argentinas o Carpincho Macho, funciona como un termómetro de la vulnerabilidad urbana en la capital provincial. Que la máxima respuesta institucional ante la crisis socioeconómica sea el reparto ordenado y ágil de cajas de alimentos es una muestra de la falta de un horizonte productivo. La asistencia es urgente y obligatoria, pero cuando se transforma en el principal hito de gestión del área social, deja en evidencia que el Estado provincial administra la pobreza en lugar de combatirla.

El reparto de módulos cubre el día a día, pero no resuelve el problema de fondo. Un Chaco sin empleo genuino es un Chaco condenado a la dependencia eterna de los operativos oficiales.

Mientras los funcionarios celebran la logística y la descentralización de las entregas en los barrios periféricos, el verdadero desafío estructural sigue postergado. El Gobierno provincial no puede limitar su agenda social a ser un mero distribuidor de recursos asistenciales; debe asumir el costo político de impulsar políticas que devuelvan la dignidad a través del trabajo. El Programa Ñachec alivia el frío y el hambre de la semana, pero la persistencia de estas filas en las capillas de Resistencia es el recordatorio diario de una deuda que la política local sigue sin saber cómo saldar.

Chaco 365

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