El Presidente que festeja la independencia ajena mientras entrega la propia

La agenda del presidente Javier Milei ofrece este martes una postal de surrealismo político y subordinación geopolítica explícita. Minutos después de tomarle juramento a un dirigente del PRO tradicional para que intente ordenar el descalabro de su propio gabinete, el mandatario correrá a la residencia del embajador Peter Lamelas para convertirse en el primer presidente argentino de la historia en celebrar allí el 4 de julio. El alineamiento ya no es solo ideológico o comercial; roza la pleitesía cultural en un gesto de sumisión diplomática sin precedentes.

Mientras las provincias y el sector productivo crujen bajo el peso de una recesión planificada, el «león» se prepara para emprender su viaje número 18 a los Estados Unidos desde que asumió. El contraste hiere la sensibilidad federal: Milei no encuentra tiempo en su agenda para recorrer el interior profundo, visitar las economías regionales del norte o atender los reclamos de infraestructura de las provincias, pero jamás falta a una cita en Washington, Nueva York o Los Ángeles. En esta oportunidad, el pretexto es sumarse a los festejos de Donald Trump, en un derroche de viáticos estatales que vacía las arcas públicas bajo el falso relato de la austeridad.

La participación en alianzas como ‘Pax Silica’ y los recientes acuerdos de salud demuestran que el Gobierno nacional no busca socios estratégicos, sino patrones. La soberanía se remata a cambio de fotos de pasillo.

El ingreso de Argentina a convenios diseñados desde el Norte para contener el avance de China no se traduce en inversiones reales ni en alivio para el bolsillo de los argentinos; funciona, en cambio, como un certificado de entrega de nuestros recursos estratégicos, minerales críticos e inteligencia artificial a los intereses de la Casa Blanca. Celebrar con entusiasmo la independencia de una potencia extranjera mientras se rifa la autonomía política, económica y sanitaria del propio país no es una estrategia de inserción mundial; es la triste claudicación de una dirigencia que prefiere actuar como delegada de intereses ajenos antes que gobernar para su propio pueblo.

Chaco 365

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