En medio de una provincia golpeada por la crisis económica, los reclamos salariales, el deterioro de los servicios públicos y una creciente preocupación por la situación social, el gobernador Leandro Zdero eligió endurecer su discurso político durante la asunción de las nuevas autoridades de la Unión Cívica Radical.
«No necesito tibios ni cagones, necesito coraje», afirmó el mandatario provincial frente a dirigentes y militantes radicales, en una frase que rápidamente generó repercusiones dentro y fuera de su espacio político.
Mientras el Gobierno provincial insiste en destacar supuestos avances en educación, salud, seguridad y producción, numerosos sectores continúan denunciando problemas estructurales, falta de respuestas y un marcado deterioro en el poder adquisitivo de los trabajadores.
El acto partidario sirvió además para ratificar el liderazgo de Zdero dentro del radicalismo chaqueño y marcar el inicio del proceso de construcción política rumbo a las elecciones de 2027. Sin embargo, las declaraciones del gobernador dejaron abierta una discusión sobre el estilo de conducción elegido para afrontar una etapa cada vez más compleja para la provincia.
Por su parte, Hugo Maldonado asumió la conducción del Comité Provincial de la UCR con el desafío de fortalecer la estructura partidaria y sostener el proyecto político que actualmente gobierna el Chaco.
La frase del gobernador terminó eclipsando el resto del acto y volvió a instalar interrogantes sobre el clima político que atraviesa la provincia: ¿es momento de exigir obediencia partidaria o de escuchar las demandas de una sociedad que reclama soluciones concretas?