Mientras el Gobierno nacional avanza con la privatización de miles de kilómetros de rutas, empresas con antecedentes de obras inconclusas, contratos millonarios y fuerte presencia en el negocio vial se disputan corredores estratégicos para el desarrollo productivo del norte argentino.
La privatización de rutas nacionales ya entró en una etapa decisiva y el Chaco aparece nuevamente en el centro de una discusión que combina infraestructura, negocios y política. Veinte propuestas técnicas avanzan en el proceso de precalificación para quedarse con más de 3.900 kilómetros de corredores viales en todo el país, incluidos dos tramos estratégicos que atraviesan territorio chaqueño.
Se trata de la Ruta Nacional 16, desde el acceso al Puente General Belgrano hasta Avia Terai, y de la Ruta Nacional 11, desde Santa Fe hasta Resistencia, dos arterias fundamentales para la producción, el comercio y la conectividad regional.
Detrás de la licitación aparecen nombres conocidos para los chaqueños. Entre ellos, la correntina JCR S.A., responsable de obras emblemáticas como la autovía de la Ruta 16 entre Resistencia y Makallé, el Puerto de Las Palmas y distintos proyectos provinciales. La firma compite asociada con Néstor J. Guerechet S.A. y aparece como una de las candidatas con mayores posibilidades de quedarse con los corredores que atraviesan la provincia.
También figuran grupos con antecedentes en obras ejecutadas por Vialidad Provincial, como Pitón, Rovial y EDECA, además de empresas vinculadas a grandes contratos nacionales como CPC, del Grupo Indalo, y Semisa, continuadora de la histórica Rovella Carranza.
La etapa que viene será clave: aún resta conocerse cuánto pretenden cobrar las empresas para administrar los corredores y qué impacto tendrá eso en los futuros peajes. Según especialistas del sector, las ofertas económicas podrían abrirse durante las próximas semanas.
Un negocio multimillonario bajo la lupa
La discusión excede el estado de las rutas. Lo que está en juego es quién administrará durante años corredores fundamentales para el transporte de cargas y pasajeros en el norte argentino.
Mientras Nación sostiene que la participación privada permitirá mejorar el mantenimiento y reducir costos para el Estado, las experiencias previas generan interrogantes. Muchas de las empresas que hoy compiten acumulan antecedentes de obras demoradas, renegociaciones contractuales y proyectos que nunca llegaron a concretarse.
Para los usuarios chaqueños la pregunta es más simple: ¿las rutas estarán mejor y serán más seguras o simplemente habrá nuevos peajes para seguir transitando caminos que hace años esperan inversiones de fondo?