A veces el fútbol regala escenas que van mucho más allá del resultado. Eso ocurrió tras la goleada de la selección argentina sobre Islandia, cuando Lionel Messi vivió un momento tan inesperado como emotivo al reencontrarse con alguien a quien había conocido cuando era apenas un niño.
Todo ocurrió al finalizar el partido. Mientras los jugadores se saludaban en el campo de juego, un futbolista islandés se acercó al capitán argentino y le lanzó una pregunta que lo tomó por sorpresa:
—»¿Te acordás quién soy?»
La respuesta de Messi fue sincera. No lo reconoció de inmediato. Segundos después llegó la explicación que terminó despertando los recuerdos.
—»Soy el hijo de Gudjohnsen».
El jugador era Andri Gudjohnsen, delantero de la selección de Islandia e hijo de Eidur Gudjohnsen, el ex atacante islandés que compartió plantel con Messi en el Barcelona entre 2006 y 2009.
«Me sorprendió. Después me dijo que era el hijo de Gudjohnsen. La verdad que no me acordaba. Era muy chico. Me acuerdo de verlo en algún entrenamiento acompañando al padre», relató Messi tras el encuentro.
La escena refleja el paso del tiempo y la extraordinaria dimensión de la carrera del capitán argentino. Aquel niño que acompañaba a su padre a los entrenamientos del Barcelona hoy es futbolista profesional, integra la selección de su país y acaba de enfrentar al mismo jugador que admiraba desde pequeño.
El episodio también sirve para dimensionar la vigencia de Messi, que a sus 39 años continúa siendo protagonista en la elite mundial y se prepara para disputar su sexto Mundial con la camiseta argentina.
Mientras el mundo del fútbol sigue maravillándose con sus récords y actuaciones dentro de la cancha, historias como esta muestran otra dimensión del deporte: la capacidad de unir generaciones a través de una misma pasión.
Lo que para Andri Gudjohnsen fue seguramente el cumplimiento de un sueño, para Messi fue un inesperado viaje al pasado. Uno de esos momentos que sólo el fútbol puede regalar.