La organización ambientalista Greenpeace encendió las alarmas: entre enero y junio de este año se deforestaron más de 31.000 hectáreas de bosque nativo en las provincias de Chaco y Santiago del Estero, una superficie que equivale a una vez y media el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires.
Según el informe, basado en imágenes satelitales, Santiago del Estero lidera el ranking de desmontes ilegales con 22.315 hectáreas arrasadas, mientras que Chaco alcanzó las 8.685 hectáreas, a pesar del fallo judicial vigente que suspende autorizaciones de tala.
“Es evidente que hay complicidad de los gobiernos provinciales. En Santiago del Estero se autorizan desmontes donde la Ley Nacional de Bosques lo prohíbe, y en Chaco no se controla lo suficiente para cumplir con lo dispuesto por la Justicia”, denunció Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace.
La organización advierte que las multas económicas no son un freno real para el avance de los desmontes: “Los empresarios agropecuarios las incorporan como parte del costo de producción o directamente evitan pagarlas con abogados”, explicó Giardini, y volvió a reclamar que la destrucción de los bosques sea considerada un delito penal.
Compromisos incumplidos
Pese a que Argentina firmó en 2021 un compromiso internacional en la Cumbre Climática de Glasgow para alcanzar la Deforestación Cero en 2030, el país mantiene uno de los índices de deforestación más altos de América Latina.
“La deforestación es un ecocidio que provoca desaparición de especies, cambio climático, inundaciones, sequías, enfermedades y desalojos de comunidades indígenas y campesinas. Necesitamos terminar con la impunidad”, remarcó Giardini.
Desde Greenpeace llamaron a la ciudadanía a firmar en votaporlosbosques.org para exigir que tanto los desmontes ilegales como los incendios forestales sean penalizados por ley. Hasta el momento, más de 267.000 personas ya sumaron su apoyo.