El colapso del trabajo argentino: se destruyeron 235 mil empleos y el Salario Mínimo ya vale menos que en la crisis de 2001

Un informe de la UBA reveló que en abril se perdieron otros 8.000 puestos registrados. Desde finales de 2023, la recesión destruyó 235.000 empleos en el sector privado, mientras el Salario Mínimo se desplomó un 40% real y tocó su piso más bajo en más de dos décadas.

BUENOS AIRES. El cuento del «ordenamiento macroeconómico» vuelve a chocar de frente contra la realidad social. Un duro informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) confirmó que el mercado de trabajo formal sumó un nuevo mes de sangría durante abril, con la pérdida de 8.000 puestos registrados totales y 12.000 empleos privados destruidos.

Con estos datos, la retracción acumulada desde noviembre de 2023 alcanza la cifra de 235.000 empleos privados formales eliminados, consolidando un proceso de destrucción de mano de obra que golpea con especial dureza a la industria manufacturera, el comercio, la minería y la construcción.

Un Salario Mínimo en niveles históricos de miseria

El estudio coordinado por los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria expone además el vaciamiento deliberado del Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), que en junio acumuló 12 meses consecutivos de caída en términos reales:

  • Un desplome del 40%: Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, el poder de compra del salario mínimo se redujo un 40%, impulsado por las devaluaciones iniciales y la falta de paritarias que compensen la inflación.
  • Peor que en 2001: El poder adquisitivo real del salario mínimo se ubicó por debajo de los niveles de la crisis de 2001, antes de la caída de la convertibilidad, y representa apenas un tercio (-66,7%) del pico alcanzado en 2011.
  • Sueldos privados a la baja: Los salarios del sector privado registrado tampoco zafaron: cayeron 3% en marzo, 0,2% en abril y los datos preliminares de mayo anticipan otro retroceso del 2%.

La paradoja de un modelo que celebra el desempleo

El deterioro no es un accidente, sino el resultado previsible de un programa de gobierno que priorizó el ajuste fiscal y el congelamiento del consumo interno por sobre la producción nacional:

Un país no crece destruyendo el trabajo de su gente ni pagando sueldos que no alcanzan para comer. Mientras los discursos oficiales festejan el superávit en las planillas de Excel, 235.000 familias argentinas perdieron su sustento y los que aún conservan el empleo ven cómo su sueldo no alcanza ni para cubrir la canasta básica.

La recesión sigue pasando la factura a las PyMEs y los trabajadores de todo el país. Sin industria, sin comercio fortalecido y con salarios de miseria que recuerdan a las peores épocas de nuestra historia, la prometida reactivación económica continúa alejándose del bolsillo popular.

Chaco 365

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