Canadá y Dinamarca ponen fin una disputa de 50 años y se reparten una isla del Ártico

Ambos países miembros de la OTAN firmaron un acuerdo diplomático para repartirse un islote deshabitado. Con esto, establecieron la frontera marítima más larga del mundo.

Dinamarca y Canadá cerraron un acuerdo diplomático para repartirse la soberanía de la isla Hans, un pequeño islote deshabitado en el Ártico que ambos países se disputaron durante medio siglo.

El islote en cuestión se encuentra situado a la misma distancia entre Groenlandia y la isla canadiense de Ellesmere.

El acuerdo establece la división de la isla en partes iguales, siguiendo una hendidura natural, y la firma de una frontera marítima de casi 4.000 kilómetros (la más larga del mundo), desde el mar de Lincoln al de Labrador, según informó el Ministerio de Exteriores danés.

«Enviamos una señal clara de que se pueden resolver las disputas fronterizas en base a las leyes internacionales y de forma pragmática y pacífica, en la que todas las partes ganan», afirmó el ministro de Exteriores danés, Jeppe Kofod.

La controversia entre ambos países se remonta a 1973, cuando se firmó un primer acuerdo pero sin incluir el islote -de 1,3 kilómetros cuadrados, deshabitado y situado entre la canadiense isla Ellesmere y la costa oeste de Groenlandia- ni la parte más al norte del mar de Lincoln.

Durante años, la disputa originó una curiosa tradición: los canadienses izaban su bandera y dejaban una botella de whisky y, a continuación, los daneses hacían lo propio con la suya y dejaban aguardiente.

Pero también hubo algún episodio menos amistoso, como cuando el entonces ministro de Defensa canadiense, Bill Graham, viajó de forma inesperada en 2005 a la isla, dentro de un acto para afirmar la soberanía canadiense en el Ártico, en medio del creciente deshielo y la posibilidad de extraer recursos energéticos y minerales.

Ese gesto simbólico provocó una protesta diplomática de Copenhague y una reunión posterior en Nueva York en la que no se alcanzó ningún acuerdo sobre la soberanía.

Las tres partes iniciaron en 2018 un nuevo proceso negociador que culminó el pasado noviembre en Reikiavik con la firma de un acuerdo provisional, que sería sellado este martes y que aún debe ser aprobado por los respectivos parlamentos.

La isla se llama así en honor a Hans Hendrik, expedicionario groenlandés del siglo XIX, aunque en idioma inuit se la conoce como Tartupaluk (forma de riñón).