«Soy el único que no quiere irse»: un detenido en Córdoba rechazó la libertad condicional por amor y por temor a volver a la calle

Augusto Pacicco (39) sorprendió a la Justicia al solicitar permanecer en la cárcel de Villa María para completar su condena de dos años. Afirmó que encontró contención junto a su pareja dentro del penal y admitió que teme recaer en las adicciones tras una década viviendo en la calle.

En un hecho judicial sin antecedentes recientes, un detenido en el Establecimiento Penitenciario N° 5 de Villa María rechazó la posibilidad de acceder a la libertad condicional y pidió formalmente cumplir hasta el último día de su pena tras las rejas. Se trata de Augusto Manuel Pacicco (39), quien cumple una condena de dos años por participación secundaria en narcomenudeo.

A través de un escrito redactado de su propio puño y letra presentado ante el Tribunal Oral Federal N° 3 de Córdoba, el interno dejó atónitos a los jueces y a su propio defensor oficial, Rodrigo Altamira, al suplicar que no lo dejen salir antes de tiempo.

Un cruce de razones: amor tras las rejas y contención médica

La inusual postura de Pacicco se sostiene sobre dos pilares fundamentales:

  • El vínculo sentimental: Durante su estadía en el penal entabló una relación afectiva con Roy, otro interno alojado en el mismo pabellón. La pareja lleva más de un año junta e incluso iniciaron los trámites formales para contraer matrimonio dentro de la institución. «Quiero quedarme al lado de mi pareja, que me necesita», explicó el interno en declaraciones televisivas.
  • El miedo a la recaída: Antes de su detención en 2025, Pacicco —quien trabajaba en PAMI hasta sufrir un quiebre emocional por la pérdida de su madre— pasó una década en situación de calle atrapado por un consumo severo de estupefacientes. Sin techo ni red de apoyo en el exterior, teme que una salida prematura le impida cumplir los requisitos judiciales y lo empuje nuevamente a las drogas.

«Estaría mal de parte de la Justicia sacarme si no me siento listo»

Con 10 meses de condena por delante, Pacicco prefiere utilizar ese tiempo en prisión para afianzar los tratamientos psicológicos y psiquiátricos que recibe del servicio penitenciario:

«Todos los presos me dicen que estoy loco, que les gustaría estar en mi lugar. ¡Soy el único que no quiere irse! Pero me preocupa retomar la libertad, no sé dónde voy a vivir el segundo día. Estaría mal de parte de la Justicia sacarme cuando estoy pidiendo quedarme un tiempo más acá».

El caso abrió un debate inédito en la Justicia cordobesa entre el derecho constitucional a la libertad anticipada y las falencias del Estado para garantizar redes de contención social y asistencia a las adicciones una vez que las personas salen de prisión.