En un discurso cargado de definiciones económicas y fuertes críticas a la oposición y a los medios, Javier Milei aseguró que “la economía resistió” dos “shocks muy negativos” y sostuvo que la inflación continuará bajando en los próximos meses. Las declaraciones fueron realizadas durante un evento empresarial organizado por VALO en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
l Presidente volvió a defender con firmeza el ajuste fiscal, el “déficit cero” y la política de “apretón monetario”, insistiendo en que el rumbo económico no será modificado pese a las críticas y al impacto que las medidas vienen generando en distintos sectores sociales y productivos.
Sin embargo, el discurso presidencial contrasta con una realidad que golpea de lleno a muchas provincias del interior, entre ellas el Chaco, donde comerciantes, trabajadores, jubilados y sectores vinculados al consumo siguen sintiendo el peso de la recesión, la caída de ventas y el deterioro del poder adquisitivo.
Mientras Milei asegura que “los datos de marzo y abril muestran señales de recuperación”, en ciudades del norte argentino persiste la preocupación por la retracción económica, la paralización de obras, el enfriamiento del comercio y el aumento de la tensión social.
Durante su exposición, el mandatario volvió a cargar contra “la política”, defendió el rol de los empresarios y aseguró que el Gobierno “les devolvió a los argentinos de bien cien mil millones de dólares” mediante el ajuste y la baja de impuestos. También responsabilizó a sectores opositores por la reciente volatilidad financiera y afirmó que existen intentos por “romper el equilibrio fiscal”.
Pero más allá de los indicadores macroeconómicos que celebra la Casa Rosada, el escenario social continúa mostrando señales de desgaste. En provincias como Chaco, donde gran parte de la economía depende del consumo interno y de la obra pública, las políticas de ajuste todavía no logran traducirse en una mejora perceptible para amplios sectores de la población.
El Presidente insistió además en que no cederá “ni un ápice” en la lucha contra la inflación y reivindicó las más de “15 mil desregulaciones” impulsadas por su gestión.
En paralelo, el debate político comienza a correrse hacia otra pregunta: cuánto tiempo más podrá sostenerse el equilibrio fiscal en un contexto de creciente malestar social, caída del empleo y tensiones económicas que se sienten con fuerza en el interior del país.