En un contexto marcado por crecientes cuestionamientos al accionar de las fuerzas de seguridad en la provincia, el gobierno de Leandro Zdero presentó oficialmente las pistolas Taser que comenzarán a utilizar la Policía del Chaco y el Servicio Penitenciario Provincial.
El acto se realizó este martes en Casa de Gobierno y fue encabezado por el mandatario provincial junto al ministro de Seguridad, Hugo Matkovich, y el jefe de Policía, Fernando Romero.
La incorporación convierte al Chaco en la primera provincia del NEA y la novena del país en sumar este tipo de armas no letales, una medida que el oficialismo presenta como parte de un proceso de modernización y fortalecimiento de la seguridad pública.
Sin embargo, el anuncio se da en medio de un clima social sensible respecto al uso de la fuerza policial, con episodios recientes que reavivaron el debate sobre los límites del accionar de las fuerzas de seguridad, los protocolos de intervención y el control institucional sobre procedimientos policiales.
Durante la presentación, Zdero sostuvo que la prioridad del Gobierno es “garantizar la paz social y la tranquilidad de los ciudadanos de bien”, asegurando que las nuevas herramientas permitirán actuar con mayor eficacia en situaciones de riesgo.
Desde el Ejecutivo remarcan que las Taser no reemplazarán las armas de fuego tradicionales, sino que funcionarán como dispositivos de prevención, mediación y disuasión. Además, destacaron que cuentan con cámaras integradas para registrar cada procedimiento y aportar evidencia judicial.
No obstante, distintos sectores vienen planteando interrogantes sobre la capacitación efectiva de los agentes, el control del uso progresivo de la fuerza y las garantías para evitar abusos en intervenciones policiales.
El subcomisario Diego Puppo explicó que existen protocolos estrictos y zonas restringidas de impacto, mientras que el diputado Ernesto Blasco defendió la normativa aprobada por la Legislatura, calificándola como “un hecho histórico” por brindar respaldo legal específico al uso de estas armas.
En una provincia donde la inseguridad continúa siendo una de las principales preocupaciones ciudadanas, la llegada de las Taser instala ahora una discusión de fondo: cómo equilibrar la necesidad de reforzar las herramientas policiales sin perder de vista los derechos, controles y garantías que exige una sociedad democrática.