Informe de ONU alerta el uso del coronavirus como «improvisada arma biológica»

Bill Gates continúa con las predicciones sobre la pandemia de coronavirus que puso en jaque a todos los países del mundo. El empresario reflexionó sobre el futuro que le espera a las costumbres humanas una vez superada la crisis sanitaria. En un podcast que realiza junto a Rashida Jones, el empresario enumeró, sin hacerlo explícitamente, una serie de cambios que se darán en el futuro, sobre todo en el ámbito laboral y social. 1- Virtualidad para los negocios Una vez finalizada la pandemia, pronosticó el segundo hombre más rico del mundo --sólo superado por Jeff Bezos, de Amazon--, la forma de viajar y realizar negocios será completamente distinta. “Al igual que la Segunda Guerra Mundial atrajo mujeres a la fuerza laboral y mucho de eso se mantuvo, esta idea de ‘¿Tengo que ir allí físicamente?’... Se nos permitirá preguntar eso”, anticipó el empresario. Esa tendencia, dijo, se mantendrá incluso para encuentros más casuales o más rutinarios, como las reuniones de trabajo. “La idea de aprender o tener una cita con el médico o una llamada de ventas en la que solo se utiliza una pantalla con Zoom o Microsoft Teams cambiará drásticamente”, predijo el fundador de Microsoft. Además, aseguró, "la gente irá menos a la oficina. Incluso podría compartir oficinas con otra empresa que tenga empleados que llegan en días diferentes a los que entran”, con lo cual la rotación de personal podría convertirse en una constante en el mundo del trabajo postpandémico. 2- Sofisticación del software De acuerdo a su pronóstico, incluso las herramientas que hoy existen para mantener un encuentro virtual cambiarán de manera drástica, permitiendo que ese cambio cultural sea aún más pronunciado y eficaz. “El software era un poco torpe cuando todo esto comenzó, pero ahora la gente lo está usando tanto que se sorprenderá de lo rápido que innovaremos con el software”, dijo. 3- Redefinición urbana Al no tener la necesidad de movilizarse a la oficina todos los días, las personas podrán alejarse de las ciudades muy pobladas, donde los alquileres son mucho más altos, redefiniendo la vida urbana tal como se la conocía hasta ahora. 4- Contacto social “Creo que es posible que disminuya la cantidad de contacto social que se tiene en el trabajo, por lo que el deseo de tener mayor contacto social en su comunidad o con sus amigos por la noche, podría aumentar", dijo sobre la socialización que seguirá a la pandemia. 5- Riesgo latente A pesar de que la vacuna podría estar disponible para gran parte de la población en tiempo récord, Gates cree que la normalidad tal como se conocía hasta inicios de 2020 no volverá por un buen tiempo. La sociedad, de acuerdo a su proyección, permanecerá temerosa de asumir riesgos si no está inmunizada en su totalidad. 6- Un mundo más preparado para futuras pandemias Finalmente, el fundador de Microsoft consideró que el mundo estará más preparado para una futura pandemia, aunque aclaró que esta no necesariamente sería tan severa como la del covid-19.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) denunció hoy que «grupos terroristas, extremistas y el crimen organizado» se aprovecharon de la pandemia de coronavirus para perjudicar a los Gobiernos, atraer nuevos miembros, minar la confianza de los ciudadanos e incitar al contagio intencional del patógeno a través de las redes sociales.

Esa es la principal conclusión del informe denominado ‘Parad el virus de la desinformación: El riesgo de un uso malicioso de las redes sociales durante la Covid-19 y las opciones tecnológicas para combatirlo’ publicado por el Instituto de Investigación sobre la Justicia y el Crimen Interregional de la ONU (Unicri).

Antonia De Meo, directora de Unicri, afirmó que «los grupos terroristas, extremistas violentos y del crimen organizado están intentando aprovechar la pandemia de coronavirus para expandir sus actividades y lastrar la eficacia y la credibilidad de las medidas de respuesta de los Gobiernos».

«Resulta alarmante que algunos grupos terroristas y extremistas violentos hayan intentado usar indebidamente las redes sociales para incitar a potenciales terroristas a propagar intencionadamente la Covid-19 y usarla como una improvisada de arma biológica», evaluó.

Recalcó que se usaron mensajes en redes sociales «con el fin de inspirar actos de terrorismo» y alertó sobre casos «en los que grupos de extrema derecha pidieron explícitamente a sus seguidores propagar el virus tosiendo sobre una minoría local o asistiendo a lugares públicos donde se reunieran minorías religiosas o raciales».

Dijo que también se detectaron mensajes en los que se llamaba a los miembros de Estado Islámico que habían contraído la enfermedad a «actuar como ‘bombas biológicas’ para diseminar intencionalmente el virus entre sus enemigos».

El informe, citado por la agencia de noticias Europa Press, hace referencia en particular al caso de Timothy Wilson, abatido por agentes del FBI el pasado 24 de marzo en Kansas, Estados Unidos, cuando planeaba detonar una bomba en un hospital que atendía a pacientes con coronavirus.

«El sospechoso estuvo activo en al menos dos canales de Telegram neonazis y mantuvo contacto con un soldado que planeaba un ataque contra una cadena de noticias y discutió sobre atentar» contra el hoy presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden.

Los grupos analizados también trataron de perjudicar la confianza de los ciudadanos en los Gobiernos para reforzar su mensaje y con ello su estrategia de reclutamiento, prosigue el estudio.

Entre las teorías de la conspiración figura la «identificación de la red de telefonía móvil 5G como un vehículo para transmitir el virus o la falsa afirmación de que la pandemia ha sido orquestada por (el magnate informático norteamericano) Bill Gates para implantar microchips en los seres humanos, o la idea falsa de que el virus es una broma y no existe».

Por último, apunta que «la crisis económica desencadenada por la pandemia también ha dado la oportunidad, principalmente a los grupos criminales, de hacerse con el control de compañías y tiendas legales que podrían estar en peligro de bancarrota, diversificando con ello su negocio, como ha ocurrido con los carteles de la droga en México».