Las medidas anunciadas ayer por el gobierno, con nuevas restricciones en la circulación de personas, se comenzaron a gestar en la tarde del domingo, cuando las autoridades tuvieron en sus manos los últimos informes sobre movilidad en el Gran Resistencia y fiestas clandestinas con gran cantidad de participantes.
Cuando en la noche de ese mismo día el gobernador Jorge Capitanich se reunió con el comité que viene analizando la evolución de la situación local por la pandemia de coronavirus, el ánimo general era que había que volver a ajustar tuercas en los controles. Esa sensación ya venía acentuándose por la cantidad de gente aglomerada en los espacios verdes del área metropolitana, denotando que la prevención ciudadana se estaba debilitando peligrosamente.
Así y todo, el viernes el Poder Ejecutivo había anunciado que nada iba a cambiar en la “desescalada” hasta el 11 de octubre, fecha de una nueva revisión. Pero anteayer los datos suministrados por la policía modificaron los planes.
Viva la pepa
“Sólo en Resistencia y Barranqueras se registraron 12 fiestas clandestinas denunciadas, que involucran a 1.666 personas con alto riesgo de contagio, así como otros festejos en el interior.
“El esfuerzo que se realiza todos los días para administrar el número de casos choca con estas actitudes individualistas e irresponsables. En virtud de estos indicadores tomamos decisiones”, dijo el gobernador bien entrada la noche. Y ayer se definieron las medidas.