El norte argentino y el costo de trabajar para ser pobres

El último relevamiento de la consultora Focus Market ha desnudado, a través de una métrica dolorosa pero irrefutable, la verdadera magnitud de la desigualdad federal en la Argentina: el valor del tiempo. Medir el poder adquisitivo en horas de trabajo, y no en pesos devaluados, expone una realidad que la política intenta maquillar de manera constante: en el Chaco, el esfuerzo vale menos de la mitad que en el sur del país. Que un trabajador chaqueño deba destinar 50 horas de su vida para comprar un par de zapatillas, mientras que en Tierra del Fuego se resuelve con 20, es la prueba explícita de un país fracturado.

Esta brecha no es un fenómeno de la naturaleza ni una casualidad geográfica; es el resultado de décadas de asimetrías macroeconómicas que el Gobierno nacional actual profundiza con su modelo de ajuste, y ante las cuales el Gobierno provincial carece de herramientas —o de voluntad política— para amortiguar. El escenario se vuelve directamente prohibitivo cuando se analiza el acceso a la tecnología. Que un trabajador informal en el Chaco necesite 1193 horas de sudor para acceder a un teléfono de alta gama no es solo una barrera de consumo; es la exclusión planificada de los sectores vulnerables del mundo digital y laboral moderno.

Mientras desde el plano nacional se jactan de supuestos equilibrios fiscales, la realidad en el Chaco es que el salario se pulveriza y el trabajo ya no garantiza salir de la pobreza. El federalismo sigue siendo una ficción de la Constitución.

La alarmante disparidad deja en evidencia que el norte argentino sigue siendo tratado como una periferia olvidada. El Gobierno provincial no puede seguir gestionando la crisis con resignación, limitándose a ser un mero administrador de la escasez, mientras la Casa Rosada desregula la economía asfixiando los ingresos del interior. Trabajar meses enteros para cubrir consumos básicos o tecnológicos mínimos es el síntoma de un esquema económico agotado y de una dirigencia política que, a ambos lados de la grieta, le sigue dando la espalda a los trabajadores norteños.

Chaco 365

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