TRABAJADORES DEL AMBA GASTAN HASTA $300 MIL SOLO EN ALMUERZOS

Desayunar y almorzar fuera de casa se convirtió en un gasto cada vez más difícil de sostener para miles de trabajadores del Área Metropolitana de Buenos Aires. Entre cafés, menús ejecutivos y delivery, el costo mensual de alimentarse durante la jornada laboral ya consume una parte enorme del salario promedio.

Según un relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, comer afuera puede demandar entre $150 mil y más de $300 mil mensuales, dependiendo de la zona y del tipo de consumo elegido.

La situación expone otra cara de la crisis económica cotidiana: ya no se trata solamente de pagar alquileres o servicios, sino de cuánto cuesta algo tan básico como desayunar o almorzar mientras se trabaja.

En barrios más accesibles, como Once o San Cristóbal, todavía pueden encontrarse desayunos entre $3.500 y $8.000 y menús desde $7.500. Pero en zonas céntricas y oficinas premium, un almuerzo ejecutivo puede superar los $27 mil por persona.

La diferencia entre sectores refleja además una realidad cada vez más marcada: comer afuera comienza a convertirse en un hábito reservado para quienes tienen mayores ingresos.

El informe también remarca que más de la mitad de los trabajadores argentinos gana menos de $800 mil mensuales, por lo que destinar entre $200 mil y $300 mil solo a comidas laborales representa un impacto enorme sobre el bolsillo.

Frente a este escenario, crece una postal cada vez más común en oficinas, comercios y reparticiones públicas: el regreso masivo del tupper, las viandas caseras y la reducción de consumos en bares y restaurantes.

La tendencia también golpea directamente al sector gastronómico, que enfrenta una caída sostenida en el consumo mientras muchos trabajadores optan por saltear comidas o reducir gastos diarios para llegar a fin de mes.

Aunque el informe se centra en el AMBA, la situación comienza a replicarse en distintas ciudades del interior del país, donde el costo de comer afuera también aumenta mucho más rápido que los salarios.

La discusión ya no pasa solamente por inflación o estadísticas macroeconómicas. Para millones de argentinos, el problema es mucho más concreto: cuánto cuesta hoy simplemente ir a trabajar y comer durante el día.