La historia del Pulga Rodríguez: sinónimo de fútbol

El 'Pulga' con 34 años sigue marcando diferencias en un fútbol tan complicado como el argentino, haciéndolo también a nivel continental.

Ídolo en Simoca, su pueblo, en Atlético Tucumán, el club de su corazón y ahora en Colón de Santa Fe, al que llevó a la final de la Copa Sudamericana. El ‘Pulga’ Rodríguez es sinónimo de fútbol.

El ‘Pulga’ con 34 años sigue marcando diferencias en un fútbol tan complicado como el argentino, haciéndolo también a nivel continental.

«Después de jugar en Rumanía, durante 8 o 9 meses me dedicaba a trabajar en mi pueblo, a buscarme la vida, para hacer algo, para tener algún futuro, el estudio no me gustaba y después mi hermano me bancó, me dijo que tenía que volver a jugar, que no podía desperdiciar lo que yo tenía…y de ahí retomé el tema del fútbol, en ese momento conozco a mi actual mujer y viajaba a verla a ella y me consiguió un club y eso me dieron ganas de volver a jugar al fútbol. Estuve poco más de un año y ahí Jorge Solari me vio y me llamó para Atlético Tucumán», confesó Rodríguez.

«A los 13 años me fui a Italia, al Arezzo de segunda división, después existió una posibilidad de hacer una prueba con el Inter, se firmó un contrato con una gente de acá (de Montero), que se denominaba supuestamente filial. Estuve como ocho meses en el Inter, jugamos el torneo de Trento y también jugamos un Mundialito en España, en las Islas Canarias, perdimos con el Barcelona y un entrenador de la selección de México me pide si me puedo quedar a hacer una prueba con el Real Madrid. Hice la prueba, el Madrid me dijo de quedarme dos semanas más para un período de adaptación, pero el representante me dijo que no, porque teníamos firmado con el Inter. Yo me quería quedar, pero él me decía que había que respetarlo el acuerdo. De ahí me volví a Tucumán y jugué en Racing de Córdoba».

«Eran las 7 de la mañana en Bucarest, estábamos en una estación de tren, nadie nos venía a buscar, teníamos 16 años, no conocíamos nada, el idioma, nada…no hablábamos inglés, sin plata, sin comer nada…la pasamos mal. Volví a casa y me dediqué a trabajar, fue un golpe muy duro anímicamente, no tenía más ganas de jugar al fútbol, pero mi familia y mi hermano me pedían que volviera a jugar, que busque todo lo positivo de ello. Desde ese momento pensé que toda persona tiene que sacar lo positivo de toda situación».

La decisión de dejar el fútbol
«Con 17 años decidí que dejaba el fútbol, después de haber jugado en el Argentino A, B Nacional, hacer goles…el golpe fue duro. No jugaba ni con mis amigos, no quería saber nada. Me dediqué a trabajar de lunes a viernes, sábado y domingo era boludear y pelotudear, nada que ver con el fútbol…era albañil, era pintor, electricidad…hice de todo ayudando a mi cuñado».

En 2009, Maradona lo llamó para disputar un encuentro con la selección local ante Ghana. El sueño del Pulga Rodríguez se cumplió y pudo vestir la camiseta albiceleste de la selección en una ocasión.