No hay que ser unos genios de la ciencia para saber por qué las personas suben de peso (y sobre todo, no logran bajarlo): Somos sedentarios, no hacemos nada de ejercicio físico y comemos todas las cosas que no deberíamos comer -y no una vez a la semana, sino que todos los días-. La mayoría de las personas llevamos un estilo de vida que no es compatible con ser delgado.
Por supuesto, también hay quienes presentan problemas de salud -como hormonales o a la tiroides- que los hacen subir de peso sin importar el estilo de vida que lleven.
Y hay un nutriólogo mexicano que asegura que en esta ecuación de subir de peso sin poder bajar hay un factor que nadie considera: el mal humor.
Según postula Juan Manuel Romero Villa en su libro “El que se enoja engorda”, cuando las personas se enojan segregan adrenalina y cortisol, lo que provoca un proceso de inflamación en las células que les impide liberar energía.
Y esa energía retenida se transforma en kilos de más en el cuerpo, kilos que no puedes bajar porque al otro día vuelves a tener mal genio y sigues así, en un círculo vicioso.
Según el nutriólogo, esta causa emocional afecta tanto a nuestro peso como el resto de nuestro estilo de vida.
Solo diré una cosa: Conozco mucha gente con un humor de los mil demonios que son delgados como un papel. Ahí se las dejo.
Fuente: upsocl.com