El conductor retomó la conducción de «Otro día perdido» y agradeció el apoyo del público. Entre la emoción y su ácido sentido del humor, relató cómo atravesó el difícil momento familiar.
Tras el fallecimiento de su madre la semana pasada, Mario Pergolini volvió este lunes a la pantalla de eltrece para ponerse al frente de su programa, Otro día perdido. En un inicio cargado de honestidad, el conductor se tomó unos minutos para agradecer los miles de mensajes de afecto recibidos durante los últimos días.
“Pasé unos días difíciles, pero gracias por este recibimiento y gracias a todos los que se acercaron”, comenzó diciendo con una seriedad poco habitual en él. Sin embargo, fiel a su estilo disruptivo, tardó pocos segundos en apelar al humor negro para descomprimir la angustia.
El humor como refugio
Pergolini confesó que, a pesar del dolor, no pudo evitar analizar con ironía el entorno de las casas velatorias:
- Sobre la decoración: “¿Quién elige los cuadros de los velatorios? Había uno de una casa con un puente. ¿Un puente que te lleva a dónde? Es todo muy raro”, bromeó.
- Sobre su vulnerabilidad: “Este es el programa donde más he llorado en toda mi vida. O sea, dos veces. No lo voy a hacer nunca más”, lanzó provocando la risa de sus compañeros de piso.
La confesión ante sus compañeros
Durante una charla con Evelyn Botto y Soy Rada, Mario reconoció que el chiste fue su herramienta de defensa desde el primer minuto. “Es más fuerte que yo, es la mejor forma de descomprimir”, admitió.
A pesar de los momentos de acidez, el conductor cerró el bloque con una reflexión humana sobre el duelo: “Son momentos complicados porque nadie sabe cómo afrontar algo así. Pensé que iba a estar bien, pero me quebré”, concluyó, antes de continuar con la dinámica habitual del ciclo