Pese al intimidante y shockeante momento, la mujer pudo describirlo: vestía un pantalón de cargo color negro, una campera negra corta de tela, una gorra policial desgastada negro-gris, borcegos, un barbijo negro y guante también negros con detalles en color rojo. Era de contextura robusta, 1,80 metros de altura.
“Vamos adentro, deme toda la plata”, fueron las palabras del delincuente que la tomó del brazo mientras portaba su arma de fuego de 9 milímetros. A la pesadilla se sumó otra persona, esta vestía un pulóver de color claro, similar a beige, de contextura delgada, de 1,65 metros de altura.
Ambos delincuentes ingresaron a la vivienda y la mujer rápidamente hizo entrega de $15.000 y US$ 14.600 que tenía guardado. Los ladrones, pese a la importante suma no parecían conformes, por eso mientras uno le apuntaba con el arma, el otro revolvía todas las habitaciones.
La víctima les decía que ya no tenía más dinero, es por eso que el dúo delictivo tomó la camioneta que minutos antes la mujer había puesto en marcha y se dieron a la fuga.
Efectivamente a la altura 4000 de esa avenida, la observaron estacionada al costado de la calle y con la llave puesta. Finalmente, el vehículo terminó devuelto a su propietaria