El presidente Javier Milei desembarcará este jueves en La Plata con todo su Gabinete para cerrar el primer Congreso de La Libertad bonaerense, en lo que ya se perfila como la primera gran puesta en escena de su campaña en el principal bastión del peronismo. Pero lejos de los consensos, Milei llega con el mismo libreto: vetos, imposiciones y una narrativa de “refundación” que, en su versión bonaerense, lo enfrenta incluso con lo que queda del PRO.
La actividad incluirá debates técnicos sobre educación, seguridad, desarrollo, Inteligencia Artificial y reformas tributarias. Un menú atractivo en la superficie, pero atravesado por una tensión política que crece con cada paso. No se trata solo de diagnósticos, sino de una avanzada sin matices: el Gobierno quiere que el electorado bonaerense adhiera sin condiciones a la boleta libertaria, o quede fuera del tablero.
En ese contexto, la figura de Karina Milei emerge como principal arquitecta de una estrategia de tierra arrasada: ningún acuerdo con intendentes del PRO sin rendición total. Ni Ritondo, ni Santilli, ni los alcaldes de peso en el conurbano parecen dispuestos a aceptar esas reglas. Y el “derecho de admisión” que agita Santiago Caputo desde las sombras, tensiona aún más la interna de La Libertad Avanza.
Milei lo dijo sin rodeos: “Este Congreso marca el comienzo de una nueva etapa para la Provincia, dejando atrás el abandono”. El mensaje es claro: todos los que estuvieron, quedan afuera. Lo que no está tan claro es quién queda adentro.
Mientras tanto, en el corazón del conurbano, las urgencias siguen siendo otras: cortes de rutas, ayudas sociales sin pagar y un creciente malestar que no se resuelve con slogans ni con metáforas celestiales.
📣 ¿Es este el camino para construir una nueva mayoría en la Provincia? ¿O estamos viendo una jugada de alto riesgo que puede fracturar más de lo que suma?
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